lunes, 26 de enero de 2015

La vida sigue

¿Por qué debería de hacer balance de lo bueno y lo malo de los últimos 365 días? Si nada ha llegado a su fin: el planeta sigue girando alrededor del Sol, una estación sucede a la otra al igual que el día a la noche, y yo sigo abriendo huella en la ruta que es mi vida. Después de 29 noches viejas con sus respectivas listas de deseos que en los primeros años iban para SS. MM los Reyes de Oriente, después para los algo más terrenales papá y mamá (y abuelos, tíos y demás familia que se pusiera a tiro) y finalmente para mí mismo, lo único que vale es seguir avanzando, buscando la mejor ruta que, aunque no siempre sea la misma y cambie con las circunstancias, nos lleve a ser felices.



Si por mucho que crea que cuando tenga mi lista de deseos completa, o cuando mis propósitos de año nuevo los tenga cumplidos, eso simplemente será como pisar la cumbre de la montaña, ya no importa haberla pisado, únicamente ves todas las que te quedan por subir


Y al final, lo único que queda es disfrutar del camino que recorres, de cada paso, de cada senda, del paisaje y de la compañía que te envuelve mientras sigues avanzando, para que cuando veas que finalmente se pone el Sol en tu última cumbre, puedas descansar con una sonrisa de oreja a oreja por estar satisfecho del camino que has recorrido.


Feliz semana a todos!

lunes, 15 de septiembre de 2014

Nueva temporada

L
as largas tardes de verano se ahogan cada día un poco más, y lo que eran antes tardes de sol y roca dan paso a una nueva etapa que queda definida por la vuelta a la rutina del trabajo, obligaciones y todas esas cosas que la sociedad nos obliga y por las que muchas veces nos dejamos arrastrar.

Así que, viene el tiempo de consolar de nuevo el yo aventurero y curioso con resina y carreras cuando todas las demás obligaciones, esas que dejamos que el mundo que nos rodea nos cargue, nos lo permitan.



miércoles, 26 de junio de 2013

Días largos


Poder cambiar el asfalto por las pistas y las sendas exprimiendo todas las horas de sol que nos deja el verano es genial, y más ahora que el termómetro todavía no machaca hace que se pueda disfrutar al máximo de cada ruta.

lunes, 20 de mayo de 2013

He vuelto


No recordaba ya la última vez que salí a escalar, pero perfectamente puede que haga 6 meses (o más) que no tocaba la roca entre unas cosas y otras, pero este fin de semana, aprovechando la poca tregua que el tiempo se ha acabado la sequía con tres vías de lo más facilito que me ha dejado bastante mal sabor de boca, porque no pensaba que realmente me iba a sentir tan atascado para trepar como he ido.
Pero eso no implica que las ganas desaparezcan, porque volver a ponerse a tono ya de por si es un reto muy apetecible.

lunes, 8 de abril de 2013

Be water, my friend


Nadar es algo que no se olvida, y más cuando has pasado tantas y tantas tardes dando vueltas en una pecera años atrás. Al principio la sensación es de nadar como un maldito ladrillo: Las piernas te pesan, el cuerpo se te hunde no encuentras apoyo en las brazadas y tienes esa sensación de estar siempre en el mismo sitio. Van pasando los metros largo tras largo y para tu sorpresa es como si cada músculo de tu cuerpo volviera a recordar lo que había que ir haciendo y esa sensación de ir arrastrándote como puedes  cambia. Notas que, poco a poco vas recordando los movimientos para encontrar el apoyo en cada brazada como si de una presa se tratara, a deslizarte en cada viraje y alargar cada deslizamiento y la mente se empieza a quedar en blanco al mismo tiempo que dejas de ser un cuerpo tratando de avanzar en el agua a ser parte de ella y fluir a su mismo ritmo de punta a punta de la piscina.

miércoles, 3 de abril de 2013

Cambio de Tercio

Es lo que toca cuando te rompes un maldito hueso que te deja sin poder caminar durante 1 mes. Todo lo previsto de Pirineos y Gredos para los días de Semana Santa y san José se ha ido al carajo por un accidente. Apenas es una fisura en uno de los metacarpos, pero lo suficiente para acabar 15 días escayolado y otros 15 días hasta poder andar medio en condiciones. Así que la libreta con todos los proyectos de montaña junto con el material de invierno ha acabado en fondo del baúl.
Pero como eso de estarse quieto no va conmigo, y para poder guardar algo en el baúl hay que sacar alguna cosilla y a la montaña no se puede subir (de momento) nos quedamos a pie de la costa con la intención de retomar las travesías a nado este verano y ya estoy embarcado otra vez en la travesía de Tabarca-Santa Pola con mucha motivación y poco entreno.


viernes, 8 de febrero de 2013

La Sagra

2
Años después vuelvo aquí, tras un año ausente en el que la pequeña tradición de buscar su cumbre cada invierno ha quedado rota. Llevaba ya tiempo esperando a que las condiciones fueran buenas, a que el invierno quisiera vestir de gala cada una de sus laderas para disfrutar de esta cumbre solitaria. Es curioso verla desde la lejanía solitaria mientras te acercas en el coche tratando de escudriñar cuanta nieve hay, como estará y si, nos recibirá tan airada su cumbre como acostumbra.
Hoy la impaciencia nos ha hecho llegar con las primeras luces del día desando empezar a subir lo antes posible, pero ver como los primeros rayos de sol empiezan a mostrar cada recodo de la montaña cubierto de blanco hace que el tiempo se detenga y ya nada de este mundo importe. 
Comenzamos a subir cuando todos los que nos tildan de locos despiertan, esos que ven una locura levantarse a las 4 de la mañana para buscar la cumbre de una montaña. ¿Y quien dice que yo busque la cumbre de esta montaña? No es la más alta, no es la más difícil, ni la más dura... Pero tiene algo especial que hace que cada año vuelva, porque simplemente hace que esté un poco más cerca de mi mismo, la búsqueda de nuestros límites hace que  con cada reto que emprendemos nos conozcamos un poco más. Con cada paso que damos nos acercamos más a la cumbre buscando una ruta que, a pesar de haber subido tantas veces, todavía no hemos hecho ninguno de los siete que forma el grupo y la curiosidad por encontrar la ruta y descubrir lo que nos depara unos metros más adelante nos motiva.
Buscamos los canales que se forman entre el muro de roca que nos impide el paso buscando la parte más débil de esta cara que nos lleva directamente hasta la cumbre (si nuestros cálculos no nos fallan) que está justo encima de nuestras cabezas. Ahora ya nada importa: Ni los políticos, ni la corrupción, ni el trabajo... Mi respiración y los latidos de mi corazón acelerado por la emoción de estar donde más me gusta le ponen la banda sonora a esta ruta mientras que mis ojos y mi mente se concentran en el próximo golpe de piolet para buscar la tracción necesaria de seguir subiendo.
Llegamos a la cumbre y vislumbramos todo el camino que hemos recorrido hasta aquí. Un abrazo, una foto y caras alegres que nos delatan. Somos unos malditos yonkis de la montaña.